Análisis: La evaluación
docente en Colombia
La educación no es ajena
a la globalización mundial, por lo cual recae en la educación la
responsabilidad de construir una sociedad acorde a las necesidades
individuales, razón por la cual las diferentes organizaciones mundiales
preocupadas por los resultados enfocan sus programas hacia la calidad
educativa, donde alumnos y docentes son los protagonistas, adquiriendo cada vez
una mayor importancia el desempeño de la función docente, la metodología, su
formación y sus conocimientos. Esto se debe a que cada vez se responsabiliza
más a los maestros del buen funcionamiento y resultados de la educación,
buscando que responda a unos criterios y exigencias que aseguren la calidad
educativa.
Buscando una mejora de la
educación hacia la calidad, las reformas educativas comenzaron a conducirse
hacia la evaluación, centrándose en la evaluación del aprendizaje, generalmente
a partir de prueba estandarizadas, algo que se extiende en la presente década
en la evaluación de docentes (Verger, 2017). Lo que permite que muchas políticas
públicas se enfoque en la evaluación bajo la primicia de mejorar los resultados
y calidad educativa, generando sistemas de educación más eficientes, capaces de
responder a las necesidades sociales. A pesar de estas reformas, los objetivos
no se han cumplido en su totalidad y en la actualidad los esfuerzos se centran
en alcanzar y mejorar la calidad educativa, en línea con las tendencias de las
distintas agendas internacionales, y para ello los docentes juegan un papel muy
significativo.
Lamentablemente Colombia
es un país cuyos resultados en pruebas internacionales son poco desfavorables
en cuanto a la educación. Responsabilidad que recae sobre la labor y desempeño
docente, situación que resulta frustrante para el docente pues se evalúa de
manera estandarizada sin tener en cuenta los procesos y el contexto social.
Entendiéndose la evaluación como una rendición de cuentas y no como enfoque
sistémico. Toda evaluación debe estar previamente muy reflexionada porque, a
diferencia de lo que algunos sostienen, no es mejor cualquier sistema que
ninguno (Monarca, 2012a). La realidad educativa va más allá del contexto
intramural, una verdadera evaluación docente que refleje la calidad de la
educación debe contener más allá de los conocimientos académicos, el reflejo de
la sociedad y el contexto socio cultural donde se desarrolla el proceso
educativo.
La posición del sistema
educativo de Colombia en latino América refleja las dificultades socio
económicas y culturales que se enfrentan a diario los estudiantes y docentes,
además del enfoque e inversión social por parte de los gobiernos de turno.
Condiciones socioeconómicas y culturas que por razones del conflicto armado,
dificultad de acceso a la educación, carente acondicionamiento de
infraestructuras, difícil acceso, entre otra son condiciones que no son tenidas
en cuenta ´pues cada prueba estandarizada se enfoca en el rendimiento académico
y no en el desarrollo social de cada estudiante como individuo de una sociedad,
en muchos casos, la escuela es el refugio seguro para los estudiantes y es allí
donde se ejecuta su formación como persona, aspectos ignorados en estas
pruebas. Un estudiante que aprende conocimientos básicos en un entorno violento
difícilmente podrá reflejar un resultado favorable frente a otro cuyas
garantías sociales le son dignas y respetadas.
Esto no exonera de
responsabilidad a la labor docente, por el contrario, significa el doble
esfuerzo que debe realizar para obtener resultados favorables. La constante
capacitación docente, el estudio del contexto social donde desarrolla su labor
permitirá enfocar sus recursos hacia las necesidades y habilidades de sus
educandos. Unidos a estos esfuerzos, las políticas gubernamentales deben tener
la capacidad de ofrecer las garantías necesarias para que el proceso de
enseñanza y aprendizaje se desarrolle en un entorno adecuado y puedan reflejar
los resultados esperados. Esta responsabilidad cae enfáticamente en los
docentes del estatuto de 1979 (Decreto 2277) pues son ellos quienes ocupan la
gran mayoría de los cargos en el país, y no están obligados ni motivados a
capacitarse y prepararse, recordemos que estos docentes fueron oficializados
con escasos conocimientos académicos, primó la garantía del trabajo por encima
de la calidad de la educación.
El cuerpo docente de
Colombia cuenta con un total de 320.043 de profesores de los cuales solo el 45%
es evaluado y motivado a capacitarse, evaluación considerada como un proceso
continuo, sistemático, basado en la evidencia y orientado a la mejora, pero lo
que debería ser una evaluación de competencias en realidad se reduce a evaluar
conocimientos disciplinares y específicos, lo cual no puede entenderse como una
evaluación completa debido a que no nos deja ver el desarrollo de las
competencias pedagógicas que se pretenden evaluar en los docentes.
Según el Ministerio de
Educación Nacional de la República de Colombia (s.f.), la política educativa se
centra en cuatro ejes de acción: la cobertura, la mejora de la eficiencia, la
pertinencia y la mejora de la calidad. Este último es la preocupación en el
presente ensayo, donde se consideran tres elementos fundamentales: los
estándares básicos de competencias, los planes de mejoramiento y la evaluación.
Y es que la evaluación es un elemento muy relevante que detecta oportunidades
de mejora en la toma de decisiones, así como también es considerada como una
herramienta para el seguimiento de los procesos. Arizmendi Domínguez, A.
Saa García, B. La evaluación docente en Colombia.