viernes, 7 de mayo de 2021

David Fernando Navarro

 

Análisis: La evaluación docente en Colombia


La educación no es ajena a la globalización mundial, por lo cual recae en la educación la responsabilidad de construir una sociedad acorde a las necesidades individuales, razón por la cual las diferentes organizaciones mundiales preocupadas por los resultados enfocan sus programas hacia la calidad educativa, donde alumnos y docentes son los protagonistas, adquiriendo cada vez una mayor importancia el desempeño de la función docente, la metodología, su formación y sus conocimientos. Esto se debe a que cada vez se responsabiliza más a los maestros del buen funcionamiento y resultados de la educación, buscando que responda a unos criterios y exigencias que aseguren la calidad educativa.

Buscando una mejora de la educación hacia la calidad, las reformas educativas comenzaron a conducirse hacia la evaluación, centrándose en la evaluación del aprendizaje, generalmente a partir de prueba estandarizadas, algo que se extiende en la presente década en la evaluación de docentes (Verger, 2017). Lo que permite que muchas políticas públicas se enfoque en la evaluación bajo la primicia de mejorar los resultados y calidad educativa, generando sistemas de educación más eficientes, capaces de responder a las necesidades sociales. A pesar de estas reformas, los objetivos no se han cumplido en su totalidad y en la actualidad los esfuerzos se centran en alcanzar y mejorar la calidad educativa, en línea con las tendencias de las distintas agendas internacionales, y para ello los docentes juegan un papel muy significativo.

Lamentablemente Colombia es un país cuyos resultados en pruebas internacionales son poco desfavorables en cuanto a la educación. Responsabilidad que recae sobre la labor y desempeño docente, situación que resulta frustrante para el docente pues se evalúa de manera estandarizada sin tener en cuenta los procesos y el contexto social. Entendiéndose la evaluación como una rendición de cuentas y no como enfoque sistémico. Toda evaluación debe estar previamente muy reflexionada porque, a diferencia de lo que algunos sostienen, no es mejor cualquier sistema que ninguno (Monarca, 2012a). La realidad educativa va más allá del contexto intramural, una verdadera evaluación docente que refleje la calidad de la educación debe contener más allá de los conocimientos académicos, el reflejo de la sociedad y el contexto socio cultural donde se desarrolla el proceso educativo.

La posición del sistema educativo de Colombia en latino América refleja las dificultades socio económicas y culturales que se enfrentan a diario los estudiantes y docentes, además del enfoque e inversión social por parte de los gobiernos de turno. Condiciones socioeconómicas y culturas que por razones del conflicto armado, dificultad de acceso a la educación, carente acondicionamiento de infraestructuras, difícil acceso, entre otra son condiciones que no son tenidas en cuenta ´pues cada prueba estandarizada se enfoca en el rendimiento académico y no en el desarrollo social de cada estudiante como individuo de una sociedad, en muchos casos, la escuela es el refugio seguro para los estudiantes y es allí donde se ejecuta su formación como persona, aspectos ignorados en estas pruebas. Un estudiante que aprende conocimientos básicos en un entorno violento difícilmente podrá reflejar un resultado favorable frente a otro cuyas garantías sociales le son dignas y respetadas.

Esto no exonera de responsabilidad a la labor docente, por el contrario, significa el doble esfuerzo que debe realizar para obtener resultados favorables. La constante capacitación docente, el estudio del contexto social donde desarrolla su labor permitirá enfocar sus recursos hacia las necesidades y habilidades de sus educandos. Unidos a estos esfuerzos, las políticas gubernamentales deben tener la capacidad de ofrecer las garantías necesarias para que el proceso de enseñanza y aprendizaje se desarrolle en un entorno adecuado y puedan reflejar los resultados esperados. Esta responsabilidad cae enfáticamente en los docentes del estatuto de 1979 (Decreto 2277) pues son ellos quienes ocupan la gran mayoría de los cargos en el país, y no están obligados ni motivados a capacitarse y prepararse, recordemos que estos docentes fueron oficializados con escasos conocimientos académicos, primó la garantía del trabajo por encima de la calidad de la educación.

El cuerpo docente de Colombia cuenta con un total de 320.043 de profesores de los cuales solo el 45% es evaluado y motivado a capacitarse, evaluación considerada como un proceso continuo, sistemático, basado en la evidencia y orientado a la mejora, pero lo que debería ser una evaluación de competencias en realidad se reduce a evaluar conocimientos disciplinares y específicos, lo cual no puede entenderse como una evaluación completa debido a que no nos deja ver el desarrollo de las competencias pedagógicas que se pretenden evaluar en los docentes.

Según el Ministerio de Educación Nacional de la República de Colombia (s.f.), la política educativa se centra en cuatro ejes de acción: la cobertura, la mejora de la eficiencia, la pertinencia y la mejora de la calidad. Este último es la preocupación en el presente ensayo, donde se consideran tres elementos fundamentales: los estándares básicos de competencias, los planes de mejoramiento y la evaluación. Y es que la evaluación es un elemento muy relevante que detecta oportunidades de mejora en la toma de decisiones, así como también es considerada como una herramienta para el seguimiento de los procesos. Arizmendi Domínguez, A. Saa García, B. La evaluación docente en Colombia.

 

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Referencias

    Referencias  Guetocue, B. E., Zape, E., & Díaz, M. A. (2013). Resignificación modelo pedagógico Centro Educativo La Gaitana. Recuper...